Quiero empezar a invertir y no sé por dónde empezar

En pocas palabras

Cuando empecé a invertir no sabía prácticamente nada. Tenía un dinero ahorrado y mi primera pregunta fue la más evidente: ¿dónde lo invierto?

Fui a mi banco y contraté el fondo que me recomendaron. No me pregunté antes qué parte de ese dinero podía necesitar, cuánto tiempo podía dejarlo invertido o qué quería conseguir con él.

Con el tiempo fui haciéndome esas preguntas y cambiando mi forma de invertir. Ese recorrido es, más o menos, el que sigo en este artículo: empezar por entender qué dinero puedes invertir, para qué y durante cuánto tiempo, y solo después plantearte cómo quieres hacerlo.

No todo tu dinero tiene el mismo trabajo

Imagina que tienes dinero ahorrado.

La primera pregunta puede parecer evidente: ¿dónde lo invierto?

Yo empecé prácticamente así. Tuve un dinero que quería invertir, fui a mi banco y contraté el fondo que me recomendaron. No comparé demasiado porque, sencillamente, todavía no sabía qué debía comparar.

Hoy empezaría por una pregunta diferente:

¿Para qué puedo necesitar ese dinero?

Una parte puede ser el dinero que quieres tener disponible por si aparece un imprevisto. Otra puede estar destinada a comprar una vivienda dentro de unos años, cambiar de coche o afrontar algún gasto importante o quizá no esperas necesitar durante muchos años.

Aunque todo esté ahora en la misma cuenta, no todo ese dinero tiene el mismo trabajo.

Con el tiempo, yo acabé haciendo una primera separación: un colchón para imprevistos y el resto para mi inversión. El colchón es el dinero que quiero tener siempre disponible y que no considero parte de mis inversiones.

Esa separación me llevó a dos preguntas que al principio ni siquiera me había planteado:

¿Qué cantidad puedo invertir y cuándo puedo necesitarla?

Ahora sí: ¿cómo quieres invertir?

Una vez tenía claro qué cantidad podía invertir y cuándo podía necesitarla, seguía quedando la pregunta inicial:

¿Dónde la invierto?

Con el tiempo descubrí que para mí había otra pregunta igual de importante:

¿Quiero gestionar yo mis inversiones o prefiero delegar buena parte de ese trabajo?

Yo probé ambas cosas. Durante una etapa gestioné personalmente mis inversiones, pero acabé llegando a una conclusión: no quería que gestionar mi cartera se convirtiera en un segundo trabajo.

Por eso empecé a buscar una forma de delegar esa gestión.

Y así llegué a los roboadvisors.

¿Qué encontré en un roboadvisor?

De forma sencilla, un roboadvisor crea y gestiona una cartera de inversión en función de tu perfil. Se ocupa de seleccionar las inversiones, repartir el dinero y hacer los ajustes necesarios con el tiempo.

Tú sigues siendo el inversor y decides cuánto aportar o retirar, pero no tienes que ocuparte personalmente de mantener la cartera.

Eso era precisamente lo que yo estaba buscando.

Pero que la idea me encajara no significaba que fuera a contratar el primero que encontrara. Antes quería entender cómo funcionaban, qué riesgos tenían y qué diferencias había entre unos y otros.

El tiempo también hace su trabajo

Hay algo que me habría gustado entender mucho antes: cuando inviertes, el tiempo puede cambiar mucho el resultado. 

Utilizando como referencia la rentabilidad obtenida por la cartera 8/10 de Indexa Capital —un 7,5 % neto anualizado entre el 31/12/2015 y el 31/12/2025—, después de 16 años habrías aportado 21.200 €, pero el valor teórico de la inversión sería de aproximadamente 42.400 €.

 Prácticamente el doble de todo el dinero que habrías puesto tú.

Los otros 21.200 € aproximadamente procederían del crecimiento de la inversión. Y aquí es donde se empieza a ver con claridad el efecto del interés compuesto: los rendimientos se reinvierten y pueden generar, a su vez, nuevos rendimientos.

Haz tus propios números Prueba la calculadora de inversión →

Simula cuánto podrías acumular, cuánto necesitarías aportar para alcanzar un objetivo o cuánto podría durar tu patrimonio si empiezas a retirarlo.

Entonces, ¿por dónde empiezo?

No necesitas tener todas las respuestas antes de empezar. Yo tampoco las tenía.

Pero sí creo que hay algunas preguntas que merece la pena responder antes de decidir dónde poner tu dinero:

¿Qué cantidad puedes invertir? ¿Cuándo puedes necesitarla? ¿Quieres gestionar tú tus inversiones o prefieres delegar esa gestión?

A partir de ahí, ya puedes empezar a investigar las opciones que encajan contigo.

En mi caso, ese proceso me llevó a los roboadvisors y, después de comparar distintas alternativas, acabé invirtiendo con Indexa Capital.

¿Has decidido invertir con Indexa Capital?

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