Conceptos básicos de inversión
En pocas palabras
Cuando empiezas a leer sobre inversión aparecen palabras como renta variable, volatilidad, TER, rebalanceo o drawdown. Entenderlas ayuda a comprender mejor qué estás contratando, qué riesgos estás asumiendo y qué puede ocurrir con tu dinero.
Este artículo reúne algunos de esos conceptos explicados de forma sencilla y con ejemplos.
No necesitas leerlo entero ni memorizar las definiciones. Puedes utilizarlo como una herramienta de consulta y volver aquí cada vez que encuentres un concepto que no entiendas o sobre el que tengas dudas.
Cómo utilizar este artículo
No necesitas leer esta página de principio a fin.
Puedes utilizarla de varias maneras.
Si encuentras un concepto que no conoces, puedes venir directamente a buscarlo y leer su explicación.
Si una palabra te resulta familiar pero tienes dudas sobre lo que significa realmente, puedes utilizar este artículo para repasarla.
Y también puedes hacer algo todavía más sencillo: dejar esta página abierta mientras lees otros artículos de Invertir con Plan. Cuando aparezca un concepto que no entiendas, vuelves aquí, lo consultas y después continúas con la lectura.
La idea no es aprender vocabulario financiero de memoria, sino entender suficientemente bien aquellos conceptos que necesitas para comprender lo que estás leyendo o la decisión que estás valorando.
Siempre que sea posible encontrarás también un enlace a una fuente oficial o institucional donde podrás ampliar la información y comprobar el concepto por ti mismo.
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En qué estás invirtiendo:
Renta variable ·
Renta fija ·
Fondo de inversión ·
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Rentabilidad y resultados:
Rentabilidad ·
Rentabilidad acumulada ·
Rentabilidad anualizada ·
Rentabilidad pasada
Riesgo:
Riesgo ·
Volatilidad ·
Caída máxima (drawdown) ·
Perfil de riesgo
Cómo funciona una cartera:
Diversificación ·
Distribución de activos ·
Rebalanceo ·
Aportaciones periódicas ·
Horizonte temporal ·
Interés compuesto
Costes:
Comisión de gestión ·
Comisión de custodia ·
TER ·
Coste total
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1. ¿En qué estás invirtiendo?
Renta variable
Cuando inviertes en renta variable estás invirtiendo, principalmente, en empresas. La forma más conocida de hacerlo es mediante acciones.
Ejemplo: comprar acciones de Apple, Inditex o Telefónica es invertir en renta variable. Un fondo también puede hacerlo por ti e invertir al mismo tiempo en cientos o miles de empresas.
El valor de esas inversiones puede subir o bajar y no sabes de antemano cuánto vas a ganar o perder.
Qué debes recordar: renta variable = invertir principalmente en empresas, aceptando que su valor irá cambiando.
Para ampliar: CNMV — Renta variable.
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Renta fija
En la renta fija ocurre algo diferente: en lugar de comprar una parte de una empresa, le estás prestando dinero a una empresa o a un Estado.
Ejemplo: si compras un bono del Estado español, le estás prestando dinero al Estado. Este se compromete a devolvértelo según unas condiciones determinadas y, normalmente, a pagarte unos intereses.
Pero cuidado con el nombre: “renta fija” no significa “ganancia asegurada”. También puedes perder dinero.
Qué debes recordar: renta variable se parece a participar en una empresa; renta fija se parece más a prestarle dinero a alguien.
Para ampliar: CNMV — Renta fija.
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Fondo de inversión
Un fondo de inversión es una forma de juntar el dinero de muchas personas para invertirlo conjuntamente.
Ejemplo: imagina que quieres invertir en cientos de empresas de distintos países. En lugar de comprar tú mismo las acciones una por una, puedes invertir en un fondo que ya las tenga dentro.
Cuando inviertes en ese fondo, tu dinero pasa a formar parte de esa cartera junto al dinero de otros inversores.
Qué debes recordar: un fondo permite invertir en muchas cosas a través de un único producto.
Para ampliar: CNMV — Fondos de inversión.
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Fondo indexado
Un fondo indexado es un fondo de inversión que intenta seguir un índice en lugar de elegir continuamente qué comprar o vender.
Ejemplo: seguramente has oído hablar del IBEX 35, que agrupa a grandes empresas cotizadas españolas, o del S&P 500, formado por grandes empresas de Estados Unidos. Existen fondos indexados que intentan seguir índices como estos.
Si el índice sube, el fondo intentará subir de forma parecida; si baja, también sufrirá esa bajada. El resultado no será exactamente el mismo por los costes y otras pequeñas diferencias.
Qué debes recordar: un fondo indexado no intenta acertar cuáles serán las próximas empresas ganadoras. Su objetivo es seguir un índice.
Para ampliar: CNMV — Tipos de fondos de inversión.
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2. ¿Qué significan los resultados que estás viendo?
Rentabilidad
La rentabilidad te dice cuánto ha ganado o perdido una inversión durante un periodo determinado.
Ejemplo: si inviertes 10.000 € y un año después tienes 10.800 €, has ganado 800 €. La rentabilidad ha sido del 8 %. Si en lugar de 10.800 € tienes 9.500 €, la rentabilidad ha sido del -5 %.
Por eso, cuando veas una rentabilidad, fíjate siempre en qué periodo se ha obtenido. Un 10 % en un año no significa lo mismo que un 10 % conseguido en cinco años.
Qué debes recordar: la rentabilidad te dice cuánto ha aumentado o disminuido el valor de una inversión durante un periodo concreto.
Para ampliar: CNMV — Los fondos de inversión y la inversión colectiva.
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Rentabilidad acumulada
La rentabilidad acumulada te dice cuánto ha ganado o perdido una inversión durante todo un periodo, desde el principio hasta el final.
Ejemplo: si inviertes 10.000 € y cinco años después tienes 13.000 €, tu inversión ha aumentado un 30 % en total. Ese 30 % es la rentabilidad acumulada de esos cinco años.
Eso no significa que hayas ganado un 30 % cada año. Es el resultado de juntar todo lo ocurrido durante esos cinco años.
Qué debes recordar: rentabilidad acumulada = resultado total de todo el periodo.
Para ampliar: CNMV — Los fondos de inversión y la inversión colectiva.
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Rentabilidad anualizada
La rentabilidad anualizada sirve para expresar una rentabilidad de varios años como una rentabilidad media anual equivalente.
Ejemplo: imagina que 10.000 € se convierten en unos 12.763 € después de cinco años. La rentabilidad acumulada sería aproximadamente del 27,6 %, pero la rentabilidad anualizada sería del 5 % anual.
Eso no significa que hayas ganado exactamente un 5 % cada año. Un año podrías haber ganado un 12 %, otro haber perdido un 8 % y otro haber ganado un 10 %. El 5 % anualizado resume todo el periodo en una sola cifra.
Qué debes recordar: rentabilidad acumulada te dice cuánto has ganado o perdido en total; rentabilidad anualizada te ayuda a entender a qué ritmo anual equivale ese resultado.
Para ampliar: CNMV — Los fondos de inversión y la inversión colectiva.
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Rentabilidad pasada
La rentabilidad pasada es simplemente lo que una inversión consiguió en el pasado. Es información útil para saber cómo se ha comportado, pero no te dice qué ocurrirá después.
Ejemplo: que un fondo haya obtenido una rentabilidad anualizada del 8 % durante los últimos diez años no significa que vaya a darte un 8 % anual durante los próximos diez.
Puede tener años muy buenos, años malos e incluso periodos con pérdidas. Los mercados cambian y el futuro no tiene por qué parecerse al pasado.
Qué debes recordar: la rentabilidad pasada sirve para conocer la historia de una inversión, no para conocer su futuro.
Para ampliar: CNMV — Rentabilidades históricas de los fondos de inversión.
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3. ¿Cómo se mide el riesgo?
Riesgo
Cuando inviertes, existe la posibilidad de que el resultado no sea el que esperabas y de perder una parte de tu dinero.
Ejemplo: si inviertes 10.000 €, no existe ninguna garantía de que dentro de un año tengas más de 10.000 €. Podrías tener 11.000 €, pero también 9.000 € o menos.
Además, no todas las inversiones tienen el mismo riesgo. Algunas pueden sufrir cambios de valor mucho mayores que otras.
Qué debes recordar: invertir implica aceptar incertidumbre. Cuanto más riesgo asumes, mayor puede ser la pérdida que tengas que soportar.
Para ampliar: Finanzas para Todos — Riesgo y rentabilidad.
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Volatilidad
La volatilidad indica cuánto puede variar el valor de una inversión. Cuanto mayores sean sus subidas y bajadas, mayor será su volatilidad.
Ejemplo: imagina dos inversiones que empiezan con 10.000 €. Una se mueve normalmente entre 9.800 € y 10.200 €. Otra puede pasar de 10.000 € a 8.500 €, después a 11.500 € y volver a bajar a 9.000 €. La segunda es mucho más volátil.
Pero volatilidad no significa necesariamente pérdida. Una inversión puede tener fuertes subidas y bajadas y terminar ganando dinero.
Qué debes recordar: volatilidad = cuánto se mueve una inversión por el camino, tanto hacia arriba como hacia abajo.
Para ampliar: CNMV — Glosario financiero.
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Caída máxima (drawdown)
La caída máxima o drawdown te ayuda a ver cuánto llegó a caer una inversión desde un máximo hasta el mínimo posterior antes de recuperarse.
Ejemplo: imagina que tu inversión llega a valer 12.000 € y después cae hasta 9.000 €. Durante ese periodo ha sufrido una caída del 25 % desde su máximo.
Este dato puede ayudarte a imaginar algo muy concreto: qué tipo de caída habrías tenido que soportar sin vender por miedo.
Qué debes recordar: el drawdown muestra la profundidad de una caída que realmente se produjo durante un periodo.
Para ampliar: CNMV — Glosario financiero.
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Perfil de riesgo
Tu perfil de riesgo intenta determinar qué nivel de riesgo tiene sentido que asumas teniendo en cuenta aspectos como tu situación económica, tus objetivos, el tiempo durante el que vas a invertir y cómo reaccionarías ante las pérdidas.
Ejemplo: decir que soportarías una caída del 30 % parece fácil. Pero si 20.000 € se convierten temporalmente en 14.000 €, la pregunta cambia: ¿seguirías tranquilo o querrías retirar el dinero?
Por eso los roboadvisors suelen hacerte varias preguntas antes de asignarte una cartera. No se trata únicamente de cuánto quieres ganar, sino también de cuánto riesgo puedes y estás dispuesto a soportar.
Qué debes recordar: el perfil de riesgo intenta adaptar la inversión a ti. No predice cuánto vas a ganar ni evita que puedas perder dinero.
Para ampliar: Finanzas para Todos — Conoce tu perfil inversor.
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4. ¿Cómo se construye y mantiene una cartera?
Diversificación
Diversificar significa no poner todo tu dinero en el mismo sitio. Puedes repartirlo entre muchas empresas, países y tipos de inversión.
Ejemplo: no es lo mismo invertir todo tu dinero en una única empresa que hacerlo en un fondo que invierte en cientos o miles de empresas de distintos países. Si una de ellas va mal, solo representa una pequeña parte de tu inversión.
Diversificar no evita que puedas perder dinero, pero reduce la dependencia de lo que ocurra con una única inversión.
Qué debes recordar: diversificar = repartir la inversión para no depender demasiado de una sola empresa, país o tipo de activo.
Para ampliar: Finanzas para Todos — Cómo gestionar tus inversiones.
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Distribución de activos (asset allocation)
La distribución de activos indica cómo repartes tu dinero entre distintos tipos de inversión, por ejemplo, renta variable y renta fija.
Ejemplo: una cartera de 10.000 € podría tener 8.000 € en renta variable y 2.000 € en renta fija. Su distribución sería aproximadamente 80 % renta variable y 20 % renta fija.
Ese reparto es importante porque influye en cuánto puede subir y bajar tu cartera y cuánto riesgo estás asumiendo.
Qué debes recordar: la distribución de activos es simplemente cómo está repartida tu cartera entre diferentes tipos de inversión.
Para ampliar: Finanzas para Todos — Cómo gestionar tus inversiones.
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Rebalanceo
Con el tiempo, unas partes de tu cartera pueden subir más que otras y el reparto inicial puede cambiar. Rebalancear consiste en volver a acercarlo al reparto que habías establecido.
Ejemplo: empiezas con una cartera de 80 % renta variable y 20 % renta fija. Si la renta variable sube mucho, podrías terminar con un 85 % y un 15 %. Rebalancear sería hacer los ajustes necesarios para acercarte de nuevo al 80/20.
En un roboadvisor, este proceso puede realizarse automáticamente cuando la cartera se aleja de determinados límites.
Qué debes recordar: rebalancear = reajustar la cartera para mantener el reparto de inversiones previsto.
Para ampliar: CNMV — Fondos de inversión.
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Aportaciones periódicas
Hacer aportaciones periódicas significa invertir una cantidad de dinero de forma regular, por ejemplo cada mes.
Ejemplo: empiezas con 5.000 € y decides añadir 100 € cada mes. Algunos meses comprarás cuando los mercados estén más altos y otros cuando estén más bajos.
Esto permite ir construyendo tu inversión poco a poco sin tener que decidir continuamente cuál es el momento perfecto para invertir.
Qué debes recordar: las aportaciones periódicas permiten convertir la inversión en un hábito y aumentar la cartera poco a poco.
Para ampliar: Finanzas para Todos — Objetivos y ahorro periódico.
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Horizonte temporal
El horizonte temporal es el tiempo durante el que esperas mantener una inversión antes de necesitar ese dinero.
Ejemplo: no es lo mismo invertir un dinero que necesitarás dentro de dos años para comprar una vivienda que invertir pensando en tu jubilación dentro de veinte años.
El tiempo disponible es importante a la hora de decidir qué riesgos puedes asumir. Una caída importante puede ser mucho más problemática si necesitas recuperar el dinero pronto.
Qué debes recordar: horizonte temporal = cuánto tiempo puedes mantener invertido tu dinero antes de necesitarlo.
Para ampliar: Finanzas para Todos — Cómo gestionar tus inversiones.
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Interés compuesto
El interés compuesto aparece cuando los beneficios que genera tu dinero permanecen invertidos y pueden generar nuevos beneficios.
Ejemplo: inviertes 10.000 € y obtienes un 5 %. Pasas a tener 10.500 €. Si al año siguiente vuelves a obtener un 5 %, ya no se calcula sobre los 10.000 € iniciales, sino sobre 10.500 €. Terminarías con 11.025 €.
Cuando este proceso se repite durante muchos años, el efecto puede hacerse cada vez mayor. Por eso el tiempo tiene tanta importancia en una inversión a largo plazo.
Qué debes recordar: interés compuesto = los rendimientos permanecen invertidos y pueden generar a su vez nuevos rendimientos.
Para ampliar: Finanzas para Todos — Cálculo de ahorro e intereses.
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5. ¿Cuánto cuesta invertir?
Comisión de gestión
La comisión de gestión es lo que cobra quien gestiona una inversión por hacer ese trabajo.
Ejemplo: en un fondo de inversión, la gestora decide cómo se administra el patrimonio siguiendo la política del fondo. En un roboadvisor también puede existir una comisión por gestionar tu cartera.
Normalmente se expresa como un porcentaje anual. Por ejemplo, un 0,30 % anual sobre 10.000 € serían aproximadamente 30 € al año si el importe se mantuviera constante.
Qué debes recordar: comisión de gestión = lo que pagas por la gestión de una inversión. No tiene por qué ser el único coste que soportas.
Para ampliar: CNMV — Las principales comisiones de los fondos de inversión.
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Comisión de custodia
La comisión de custodia o depósito es el coste relacionado con la entidad que mantiene depositados los activos de la inversión.
Ejemplo: en un fondo, la gestora se ocupa de gestionarlo y otra entidad actúa como depositaria. Cada una realiza una función diferente y puede existir una comisión asociada a cada una.
Por eso, cuando compares inversiones, no debes mirar únicamente la comisión de gestión.
Qué debes recordar: gestión y custodia no son lo mismo: una está relacionada con gestionar la inversión y la otra con su depósito o custodia.
Para ampliar: CNMV — Las principales comisiones de los fondos de inversión.
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TER
El TER (Total Expense Ratio) es uno de esos conceptos que al principio puede resultar confuso.
Una forma sencilla de entenderlo es pensar en él como un indicador de cuánto pesan cada año determinados gastos del propio fondo.
Ejemplo: imagina dos fondos muy parecidos. Uno tiene un TER del 0,20 % y otro del 1 %. Aunque inviertan de forma similar, el segundo soporta unos gastos mucho mayores. Esa diferencia importa porque los gastos del fondo terminan afectando a la rentabilidad que recibe el inversor.
El TER no es una factura que recibes cada año ni una cantidad que normalmente veas salir de tu cuenta. Los gastos que representa se soportan dentro del propio fondo y se reflejan en su valor.
¿Qué incluye exactamente? El TER agrupa distintos gastos soportados por el fondo, como la comisión de gestión, la comisión del depositario y otros gastos de funcionamiento. Pero no debes interpretar el TER como “todo lo que me cuesta invertir”.
Por ejemplo, si utilizas un roboadvisor, además de los gastos de los fondos puede haber otros costes correspondientes al servicio que presta el propio roboadvisor.
¿Para qué te sirve? Sobre todo, para hacerte una idea de los gastos de un fondo y compararlos con los de otros fondos similares. Si comparas cifras, comprueba que estás mirando el mismo concepto y la clase concreta del fondo.
Qué debes recordar: piensa en el TER como un indicador de los gastos que soporta el propio fondo. Es útil para comparar fondos similares, pero no representa necesariamente el coste total de toda tu inversión.
Para ampliar: CNMV — Gastos del fondo (TER).
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Coste total
Cuando inviertes, lo importante no es fijarte únicamente en una comisión, sino intentar entender cuánto te cuesta en conjunto la inversión o el servicio que estás utilizando.
Ejemplo: en una cartera gestionada por un roboadvisor puedes encontrar costes correspondientes a la gestión de la cartera, la custodia y los propios fondos utilizados. Para saber cuánto estás pagando realmente tienes que saber qué costes existen y cuáles ya están incluidos dentro de otros.
Esto es especialmente importante al comparar dos alternativas: una puede anunciar una comisión muy baja y, sin embargo, tener otros costes adicionales.
Qué debes recordar: coste total = lo que realmente debes mirar para saber cuánto te cuesta invertir, evitando tanto olvidar gastos como contar dos veces el mismo coste.
Para ampliar: CNMV — Comisiones y gastos de los fondos de inversión.
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6. ¿Cómo puedes recuperar o mover tu dinero?
Liquidez
La liquidez indica qué facilidad tienes para convertir una inversión en dinero disponible. Es una característica de la inversión, no una operación que realizas.
Ejemplo: un fondo de inversión suele ser bastante líquido porque normalmente puedes solicitar recuperar tu dinero y recibirlo en unos días. Otras inversiones pueden necesitar mucho más tiempo para convertirse en dinero disponible.
Pero cuidado: que una inversión sea líquida no significa que sea segura ni que vayas a recuperar todo lo que invertiste. Solo indica la facilidad con la que puedes convertirla en dinero.
Qué debes recordar: liquidez responde a la pregunta: «¿Con qué facilidad puedo convertir esta inversión en dinero disponible?»
Para ampliar: CNMV — Fondos de inversión.
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Reembolso
El reembolso, en cambio, es la operación que realizas cuando quieres retirar una parte o la totalidad del dinero que tienes en un fondo de inversión.
Ejemplo: tienes 10.000 € en un fondo y quieres recuperar 2.000 €. Solicitas un reembolso parcial. Si quieres retirar toda la inversión, solicitas el reembolso total.
El importe que recibirás dependerá del valor que tengan las participaciones que reembolsas. Además, debes comprobar las condiciones del fondo, porque pueden existir plazos o comisiones de reembolso.
Qué debes recordar: reembolso responde a otra pregunta: «¿Qué operación tengo que solicitar para retirar dinero de mi fondo?»
Para ampliar: CNMV — Suscripciones, reembolsos y traspasos.
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Traspaso entre fondos
Un traspaso permite pasar tu inversión de un fondo a otro sin retirar primero el dinero a tu cuenta.
Ejemplo: tienes 10.000 € en un fondo y quieres cambiarlos a otro. Puedes solicitar un traspaso y el dinero pasará directamente de un fondo al otro.
Para una persona física residente fiscal en España tiene una ventaja importante: si has obtenido ganancias, no tienes que pagar impuestos por ellas al realizar el traspaso. La tributación se aplaza hasta que finalmente retires el dinero. Esta ventaja no se aplica, por ejemplo, a los ETF.
Qué debes recordar: traspasar = cambiar tu inversión de un fondo a otro sin sacar el dinero y sin tributar en ese momento por las ganancias.
Para ampliar: CNMV — Traspasos entre fondos de inversión.
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