Cómo funciona un roboadvisor: que necesitas entender antes de invertir
En pocas palabras
Hace años aprendí algo que desde entonces intento aplicar siempre que invierto: no quiero poner mi dinero en algo que no entiendo suficientemente bien.
Lo aprendí después de ver caer un fondo de inversión en el que tenía parte de mis ahorros y darme cuenta de que, aunque sabía que podía ganar o perder dinero, no entendía realmente qué tenía ni por qué estaba ocurriendo aquello.
Años después, cuando empecé a interesarme por los roboadvisors, quise evitar cometer el mismo error. Antes de contratar uno necesitaba entender qué iba a hacer con mi dinero, qué decisiones seguirían siendo mías, dónde estarían realmente mis inversiones y qué podía ocurrir mientras estuviera invertido.
Con los años he podido comprobar muchas de esas cosas en la práctica: aportaciones, compras de fondos, rebalanceos, caídas de los mercados, cambios de cartera y también retiradas de dinero.
Por eso he escrito este artículo: no para convencerte de que necesitas un roboadvisor, sino para explicar de forma sencilla qué estás contratando cuando delegas la gestión de una cartera y qué puede ocurrir con tu dinero después.
Mi objetivo es simplemente que, al terminar, entiendas suficientemente bien cómo funciona para poder decidirlo tú mismo.
Entonces, ¿qué es realmente un roboadvisor?
El nombre puede llevar a engaño. Un roboadvisor es, simplificando mucho, un servicio que gestiona una cartera de inversión por ti.
A partir de tu perfil de inversor, se ocupa de construir y mantener una cartera siguiendo una metodología definida: seleccionar los fondos, decidir su peso y realizar los ajustes necesarios.
Eso era precisamente lo que yo buscaba: invertir una parte de mis ahorros de forma diversificada sin tener que seleccionar personalmente los fondos ni mantener después la cartera.
No estaba delegando mis decisiones financieras. Estaba delegando la gestión de una cartera.
¿Qué decide el roboadvisor y qué sigues decidiendo tú?
Delegar la gestión de una cartera no significa dejar todas las decisiones en manos del roboadvisor. Hay decisiones que siguen siendo tuyas y otras que forman parte precisamente del trabajo que estás pagando para no tener que hacer tú.
| Tú decides | El roboadvisor gestiona |
|---|---|
| Qué parte de tus ahorros quieres invertir | Cómo implementar la cartera |
| Para qué inviertes y durante cuánto tiempo | Qué fondos forman la cartera y en qué proporción |
| Cuánto y cuándo quieres aportar | Cómo invertir las aportaciones dentro de la cartera |
| Si el nivel de riesgo propuesto encaja contigo | Mantener la cartera dentro de la distribución prevista |
| Si necesitas revisar tu riesgo porque han cambiado tus circunstancias | Ejecutar los ajustes necesarios en la cartera |
| Cuándo quieres retirar parte o todo el dinero | Ejecutar las operaciones necesarias |
Los detalles pueden variar entre unos roboadvisors y otros, pero la idea importante es esta: el servicio puede encargarse de gestionar la inversión; no puede decidir por ti qué quieres conseguir con tu dinero.
En mi caso, además, esta cartera es simplemente una parte de una estrategia más amplia. Un roboadvisor puede gestionar una cartera por ti, pero no construir por ti todo tu plan financiero.
Ahora que sabemos qué estamos delegando, sigamos el recorrido del dinero.
Para hacerlo, vamos a seguir durante el artículo un ejemplo muy sencillo: imaginemos que tienes 10.000€ que has decidido invertir a través de un roboadvisor.
¿Qué ocurre con tu dinero cuando lo envías a un roboadvisor?
Simplificando mucho, el recorrido es este:
tú transfieres el dinero → el roboadvisor lo invierte siguiendo la cartera que te corresponde → pasas a tener una cartera formada por distintos fondos.
Esos fondos, a su vez, pueden repartir tu dinero entre cientos o incluso miles de inversiones diferentes: empresas, bonos, países y mercados.
▶ ¿Qué es un fondo de inversión?
Para seguir el artículo no necesitas conocer todos sus detalles. Quédate con estas ideas:
- Un fondo reúne el dinero de muchos inversores y lo invierte siguiendo una estrategia determinada.
- Cuando inviertes en él, compras participaciones: una pequeña parte del fondo.
- El fondo puede invertir, por ejemplo, en acciones, bonos o ambos.
- Su valor puede subir y bajar con los mercados. Por tanto, invertir mediante fondos no evita que puedas perder dinero.
- Los fondos también tienen sus propios costes o comisiones. Son parte del coste total de la inversión y tendremos que tenerlos en cuenta cuando comparemos alternativas.
Una cartera suele combinar varios fondos y puede distribuirse, por ejemplo, entre renta variable y renta fija. Por eso verás carteras expresadas como 80% de renta variable / 20% de renta fija, 60/40, 40/60…
Esa distribución ayuda a determinar cuánto riesgo asume la cartera y cuánto puede fluctuar su valor.
▶ ¿Qué son la renta variable y la renta fija, y qué tienen que ver con el riesgo?
Renta variable: principalmente acciones de empresas. Cuando inviertes en renta variable, estás invirtiendo en empresas cuyo valor puede subir o bajar considerablemente. A largo plazo ofrece mayor potencial de crecimiento, pero por el camino también puede sufrir caídas importantes.
Renta fija: principalmente préstamos a gobiernos y empresas a través de bonos y otros instrumentos de deuda. También puede subir y bajar y también puedes perder dinero, pero, en general, sus fluctuaciones suelen ser menores que las de la renta variable.
Y aquí está la idea realmente importante para entender una cartera:
la proporción entre renta variable y renta fija es una de las principales formas de determinar cuánto riesgo asume la cartera.
Una cartera con un porcentaje alto de renta variable tendrá normalmente más posibilidades de experimentar grandes subidas y grandes caídas. Una cartera con más renta fija tenderá, en general, a fluctuar menos.
Por eso verás carteras expresadas como 80% renta variable / 20% renta fija, 60/40, 40/60...
Simplificando mucho:
más renta variable → normalmente más riesgo y mayores fluctuaciones
más renta fija → normalmente menos riesgo y menores fluctuaciones
No significa que la renta fija sea segura ni que una cartera con menos renta variable no pueda perder dinero. Significa que estamos graduando cuánto puede llegar a moverse nuestra inversión y, con ello, el riesgo que estamos dispuestos a asumir.
Volvamos a nuestros 10.000€. Imaginemos que el roboadvisor te ha asignado una cartera con un 80% de renta variable y un 20% de renta fija.
Eso no significa necesariamente comprar 8.000€ de un fondo y 2.000€ de otro. Puede utilizar varios fondos para repartir la inversión entre diferentes mercados, países, empresas y tipos de deuda.
Ahí aparece una de las principales razones para contratar este servicio: tú no tienes que decidir qué fondos comprar, cuánto destinar a cada uno ni cómo mantener posteriormente esa distribución. Esa es precisamente una parte del trabajo que has delegado.
Pero el roboadvisor no puede evitar que esas inversiones suban o bajen.
¿Qué pasa cuando tu cartera sube o baja?
Imaginemos que has invertido los 10.000€ del ejemplo. Unos meses después podrías entrar en la aplicación y ver que tu cartera vale 10.800€. O podrías entrar y ver 8.700€.
Las dos cosas forman parte de invertir. Si los fondos de tu cartera suben, su valor subirá; si bajan, también puede bajar. Y cuanto mayor sea el riesgo asumido, mayores pueden ser esas oscilaciones.
Por eso importa tanto el horizonte temporal: si puedes necesitar el dinero pronto, una caída puede obligarte a vender en un mal momento; con un horizonte más largo dispones de más tiempo para atravesar periodos negativos. Eso no garantiza que las pérdidas vayan a recuperarse.
Verlo con números ayuda a entenderlo
La siguiente gráfica muestra la rentabilidad obtenida en cada año natural por una cartera real utilizada aquí únicamente como ejemplo. Hay años muy buenos, años más discretos y años en los que se pierde dinero.
GRÁFICA 1 — RENTABILIDAD POR AÑOS NATURALES (2016–2025)
Pero mirar solamente el resultado final de cada año también puede engañarnos.
2022 fue el peor año completo de esta serie: -13,1%. Pero incluso dentro de aquel año hubo meses positivos; en julio, por ejemplo, la cartera subió un 7,4%.
GRÁFICA 2 — 2022: RENTABILIDAD MENSUAL DEL PEOR AÑO COMPLETO (-13,1%)
Y también ocurre lo contrario. 2019 fue el mejor año completo de la serie, con un +20,7%, pero tampoco fueron doce meses de subidas continuas.
GRÁFICA 3 — 2019: RENTABILIDAD MENSUAL DEL MEJOR AÑO COMPLETO (+20,7%)
Las tres gráficas muestran una misma idea: una inversión con riesgo no avanza en línea recta. Un año malo puede contener meses positivos y un año extraordinariamente bueno también puede tener meses negativos.
Ver 10.800€ o 8.700€ unos meses después no significa por sí solo que el roboadvisor lo esté haciendo bien o mal. La evolución de la cartera depende en gran parte de cómo se comporten las inversiones que contiene.
Entonces, ¿qué hace el roboadvisor mientras los mercados se mueven?
A medida que unas inversiones suben y otras bajan, la distribución de la cartera puede ir cambiando.
Imaginemos una cartera con un 80% de renta variable y un 20% de renta fija. Si la renta variable cae bastante más que la renta fija, esos porcentajes podrían pasar, por ejemplo, a algo parecido a 75/25.
Una de las tareas del roboadvisor consiste precisamente en vigilar esas desviaciones y realizar ajustes cuando sea necesario según su metodología. Es lo que se conoce como rebalanceo.
▶ ¿Qué significa rebalancear una cartera?
Rebalancear significa, simplificando mucho, hacer los ajustes necesarios para acercar de nuevo la cartera a la distribución que debería tener.
Si una cartera debía estar aproximadamente en 80% de renta variable y 20% de renta fija y los movimientos del mercado han cambiado suficientemente esos porcentajes, el gestor puede realizar operaciones para corregir la desviación.
También puede utilizar las nuevas aportaciones para comprar aquello que haya quedado por debajo de su peso previsto y ayudar así a mantener la distribución.
No todos los roboadvisors rebalancean exactamente igual ni utilizan necesariamente los mismos criterios. Lo importante aquí es entender para qué sirve: mantener la cartera coherente con la estrategia y el nivel de riesgo que debería tener.
Rebalancear no significa protegerte de las pérdidas ni saber qué hará el mercado después. Sirve para mantener la cartera dentro de la estrategia prevista.
Eso es, en buena medida, parte de lo que estás pagando: no que alguien sepa cuándo va a subir o bajar el mercado, sino que gestione y mantenga la cartera que has decidido delegar.
Entonces, ¿dónde están realmente mis inversiones?
Esta fue una de las preguntas que más me preocupó antes de contratar un roboadvisor: si envío allí mi dinero, ¿quién lo tiene realmente?
La clave está en distinguir tres funciones que pueden parecer la misma: una cosa es quién gestiona tus inversiones, otra quién las custodia y otra quién es su propietario.
El roboadvisor gestiona la cartera y da las instrucciones necesarias para invertirla y mantenerla. Otra entidad financiera se encarga de custodiar el dinero y las inversiones. Y las participaciones de los fondos siguen siendo tuyas.
En mi caso, Indexa Capital gestiona mi cartera y actualmente trabaja con Cecabank e Inversis Banco como bancos custodios. Las cuentas donde se mantienen el efectivo y las inversiones están a nombre del cliente.
▶ Gestor, banco custodio y propietario: ¿quién es quién?
Gestor: es quien gestiona la cartera, decide cómo implementarla según su metodología y da las instrucciones necesarias para invertirla y mantenerla.
Banco custodio: es la entidad financiera donde se mantienen el efectivo y las inversiones y que ejecuta o custodia las operaciones correspondientes.
Propietario: eres tú. Las participaciones de los fondos que forman tu cartera siguen siendo tuyas.
En resumen: el roboadvisor gestiona → el banco custodia → tú eres el propietario.
¿Qué pasa si el roboadvisor desaparece o tiene problemas?
Esta era una de las preguntas que necesitaba resolver antes de invertir: ¿qué ocurre con mis inversiones si la empresa que gestiona mi cartera deja de funcionar?
Si el roboadvisor gestiona tus inversiones pero no es su propietario ni quien las custodia, que tenga problemas no significa que tus fondos desaparezcan con él. Las participaciones siguen siendo tuyas y permanecen custodiadas por la entidad correspondiente.
Por eso conviene distinguir dos riesgos diferentes: que tus inversiones pierdan valor porque caigan los mercados y que tenga problemas alguna de las entidades que intervienen en el servicio. Una caída de los mercados no es una quiebra del roboadvisor, y una quiebra del roboadvisor no significa por sí sola que tus inversiones hayan desaparecido.
¿Y qué pasa si tiene problemas el banco custodio?
Aquí también hay una idea fundamental: que un banco custodie tus inversiones no significa que esas inversiones sean del banco.
Las participaciones de los fondos son tuyas y se mantienen separadas del patrimonio del custodio. En el caso de Indexa Capital, la propia entidad explica que la cuenta de valores está a nombre del cliente y fuera del balance del banco custodio y que, si este cesara su actividad, las cuentas de valores se trasladarían a otro custodio.
Tener fondos custodiados en un banco no es lo mismo que tener dinero depositado en una cuenta corriente de ese banco.
▶ Entonces, ¿qué protegen el FGD y el FOGAIN?
Son dos mecanismos distintos y conviene no confundirlos.
El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) protege, dentro de los supuestos y límites establecidos legalmente, el dinero depositado en una entidad bancaria. En España, la cobertura general es de hasta 100.000€ por titular y entidad. Puede ser relevante, por ejemplo, para el efectivo que permanezca en la cuenta del banco custodio.
El Fondo General de Garantía de Inversiones (FOGAIN) cubre determinados supuestos en los que una entidad adherida no pueda devolver el dinero o los valores que pertenecen al inversor. En el caso de Indexa, su documentación indica actualmente una cobertura de hasta 100.000€ por titular para los supuestos cubiertos.
Ninguno de estos fondos de garantía cubre las pérdidas provocadas por las caídas de los mercados.
La idea que a mí me ayudó a ordenarlo fue esta:
yo soy el propietario de las inversiones → el roboadvisor gestiona la cartera → el banco las custodia → las garantías cubren determinados problemas de las entidades, no las pérdidas del mercado.
Una vez entendidas estas piezas, podemos volver a algo mucho más cotidiano: ¿qué ocurre cuando decides seguir añadiendo dinero a la cartera?
¿Qué pasa cuando aportas más dinero?
Una vez tienes la cartera funcionando, puedes seguir añadiendo dinero mediante aportaciones puntuales o periódicas. Tú decides cuánto y cuándo aportar; el roboadvisor se encarga de integrar ese dinero en la cartera siguiendo su metodología y teniendo en cuenta cómo está distribuida en ese momento.
Las nuevas aportaciones pueden servir además para ayudar a mantener los pesos previstos de la cartera. En mi caso, con Indexa Capital puedo programar aportaciones periódicas, de modo que puedo automatizar también esta parte de mi estrategia sin tener que decidir cada mes qué fondos comprar ni cuánto destinar a cada uno.
Y si durante un tiempo no quieres aportar más, lo que ya tienes invertido continúa en la cartera y sigue gestionándose normalmente.
Simula cuánto podrías acumular, cuánto necesitarías aportar para alcanzar un objetivo o cuánto podría durar tu patrimonio si empiezas a retirarlo.
Pero con los años puede cambiar algo más importante que la cantidad que aportas: tus circunstancias, tus objetivos o cuándo esperas necesitar el dinero.
Y eso nos lleva a otra pregunta:
¿Tengo que mantener siempre el mismo nivel de riesgo?
No necesariamente. El nivel de riesgo adecuado para ti puede cambiar con el tiempo si cambian tus objetivos, tus circunstancias o el momento en el que esperas necesitar el dinero.
En mi caso, esta idea forma parte de mi estrategia. Si durante los primeros años tengo mucho tiempo por delante, puedo aceptar una proporción elevada de renta variable. A medida que se acerque el momento en el que espero necesitar parte del dinero, puedo plantearme reducir progresivamente ese riesgo.
Por ejemplo, una cartera con un 80% de renta variable podría pasar con el tiempo al 70%, después al 60% y más adelante aproximarse al 50%.
No porque sepamos que el mercado vaya a caer, sino porque nuestra relación con ese dinero ha cambiado. Una cosa es modificar el riesgo porque han cambiado tu horizonte, tus objetivos o tus circunstancias; otra distinta es hacerlo impulsivamente después de una caída.
Y aquí hay una distinción importante: el roboadvisor puede ejecutar el cambio de cartera, pero la decisión de asumir más o menos riesgo sigue siendo tuya.
Y cuando finalmente llega el momento de empezar a utilizar ese dinero, aparece la siguiente cuestión: ¿cómo se recupera una parte de una cartera que sigue invertida?
¿Qué ocurre cuando quieres retirar dinero?
Cuando quieres recuperar una parte del dinero, no estás retirándolo simplemente de una cuenta corriente: parte de tu dinero está invertido en los fondos que forman la cartera y primero hay que convertir esas inversiones en efectivo.
Simplificando, el proceso es:
solicitas la retirada → se reembolsan las inversiones necesarias → el importe pasa a efectivo → el dinero se transfiere a tu cuenta bancaria.
Por eso, una retirada de una cartera de fondos no suele ser instantánea. Los plazos concretos dependerán del servicio, los fondos utilizados y las circunstancias de la operación.
Puedes retirar solamente una parte y mantener el resto invertido, o solicitar la retirada total siguiendo las condiciones de cada servicio.
▶ ¿Puedo retirar el dinero cuando quiera?
En una cartera de fondos de inversión abierta, normalmente puedes solicitar retiradas parciales o totales sin esperar a una fecha de vencimiento. Eso no significa que el dinero llegue de forma instantánea: primero deben realizarse las operaciones necesarias para convertir las inversiones en efectivo.
Conviene comprobar las condiciones concretas de cada roboadvisor, como posibles importes mínimos o plazos. Y recuerda algo importante: poder retirar el dinero no significa que cualquier momento sea necesariamente un buen momento para hacerlo, especialmente si necesitas vender después de una caída importante.
¿Y si quiero ir retirando dinero poco a poco?
Después de haber acumulado capital durante años, quizá quieras empezar a utilizarlo progresivamente, por ejemplo retirando una cantidad cada mes y manteniendo el resto invertido.
Algunos roboadvisors permiten programar retiradas periódicas. Indexa Capital, que es el que utilizo yo, dispone de “Tu paga”, una opción que permite programar retiradas periódicas de la cartera. Si esta posibilidad forma parte de tu estrategia futura, conviene comprobar qué ofrece cada servicio antes de elegirlo.
Mientras una parte del dinero va saliendo, el resto continúa invertido y puede seguir subiendo o bajando con los mercados.
Y todavía queda una cuestión importante: todo ese trabajo de construir, mantener y operar la cartera tiene un coste.
Así que veamos cuánto cuesta realmente un roboadvisor y qué estamos pagando.
¿Cuánto cuesta realmente un roboadvisor?
Después de todo lo que hemos visto, resulta más fácil entender qué estamos pagando. Detrás de un roboadvisor hay un equipo de profesionales que diseña las carteras, selecciona los fondos o instrumentos que considera adecuados, decide qué peso debe tener cada uno y puede introducir cambios siguiendo su metodología. Después, buena parte de la gestión cotidiana se ejecuta de forma automatizada: incorporar aportaciones, mantener la distribución de la cartera, realizar los ajustes necesarios o ejecutar determinadas operaciones.
Todo ese servicio tiene un coste. Y para saber cuánto pagamos realmente no basta con mirar únicamente la comisión de gestión del roboadvisor. Una cartera puede tener también costes de custodia y los propios de los fondos o instrumentos utilizados.
Por eso, cuando compares alternativas, quédate con una idea sencilla: mira el coste total de mantener la cartera y valora si el servicio que recibes a cambio compensa ese coste para ti.
Si estás pensando en utilizar Indexa Capital
Buena parte de lo que explico en este blog parte de mi propia experiencia como cliente de Indexa Capital. Si después de informarte decides utilizarlo, dispongo de una invitación para nuevos clientes.
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